Motivos para ser la bruja del cuento
Una niña que escucha Caperucita roja, Blancanieves, o Cenicienta, por poner un ejemplo, aprende pronto que para ser una verdadera mujer debe ser pasiva, guapa, joven, de raza blanca y abnegada… Y si escucha la versión de Disney, por si fuera poco, aprenderá muy pronto a tener una permanente expresión de admiración, con una figura casi anoréxica y un poco comatosa. Eso sí, si a lo largo de la infancia la niña insiste en ser una mujer de verdad, entonces por ser pensante, activa e independiente no tendrá más remedio que identificarse con una bruja, y la factoría Disney la representará como a una vieja malvada, egoísta, fea y destructiva. Nora Rodríguez. ¿ Qué Tiene Ella que no Tenga Yo? Ciertamente su reputación no es de las mejores, pero entre una ingenua y frágil princesa que no tiene más talento que el de lavar platos y a la que el príncipe tiene que estar rescatando página por medio, y una poderosa hechicera capaz de causar desastres naturales, cambiar su forma y la de otros a volun...