El traductor como llave cultural
¿Cómo exactamente llegué a la traducción? La verdad es que es difícil apuntar a un solo momento decisivo o de revelación vocacional; más bien fueron una serie de experiencias aisladas en distintas etapas de mi vida que al comienzo de mi veintitantos finalmente convergieron en una dirección coherente. Visto así, más que el cómo, la verdadera interrogante pasa a ser el porqué. Y creo que para esa sí tengo una respuesta más o menos definida. Aunque puede que sea necesaria una vuelta o dos para ilustrarla. Quien me conozca sabe que tengo mal de ratón de biblioteca y que no soy mucho más normal con los cómics, las series o las películas. Y ese es un amor que partió desde bien chica. El caso es que aún recuerdo el instante, entre los cinco y siete años, en que mi tío me preguntó, así como quien no quiere la cosa y con una total cara de inocencia, si no encontraba raro que en las películas Disney o series como Snoopy se hablara en español si venían de Estados Unidos. ¡Y claro que ...