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Aperrada (aún más) por accidente

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Hace exactamente una semana, volvía del trabajo a mi casa, y ya iba llegando, cuando en el quiosco de la esquina me encontré con algo que no me esperaba: una bola de pelos café asustada, enana y bien cochina. Y miren que tengo poodles y amigos con salchichas y chihuahuas; si digo que un perro es enano, es porque es bien chico el espécimen. Y resultó ser niña la bolita de pelos; una niña bien flacucha, con una cara de pena y cansancio que no se la podía y que para más remate estaba amarrada al quiosco (con agua y comida eso sí; los cuidadores de autos y el quiosquero la quisieron salvar de los autos; claro que no pensaron en los perros tamaño caballo que andan de noche por esa calle). Y yo creo que ahí fue donde caí; si me hubiera acercado o no sin cordel de por medio, queda a discusión, pero que funcionó como imán, funcionó. Me senté al lado (gran error) y la peluda (era mucho más pelo que carne) se me acercó con cautela primero y para cuando me quise dar cuenta ya me había agarrado de...

¡No te comas el árbol!

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-Hola mi Perlita –madre llegando de la oficina se encuentra con perrita luciendo su ida a la peluquería -¡cosita, que quedaste linda! Oveja, mi ov… -tono cancionistico interrumpido -¿Qué tienes colgando del hocico? Perla… ¡Dame eso! ¡Pásame ese adorno! ¡Perla! ¡Pásamelo! Uno hubiera creído que un árbol de navidad yéndosele encima en su segundo fin de año en la casa le habría enseñado a mantenerse lejos de las decoraciones navideñas, pero no. Aprendió, sí. Aprendió a mirar de reojo al árbol asesino y a no meterse debajo de él, pero la parte de no comerse los adornos que no se ocupan... eso como que no funciono. Los mil y un “no es pelota” no le entran ni por si acaso. Con un poco de suerte, el árbol llegará al 25... Con eso y una que otra amenaza. Lo siento, la quiero mucho, pero con lo que costó poner las luces, ¡yo misma la meto a la olla si le hace algo al árbol! Y la Caro le echa la sal. Advertida ya está.

Adios Lulú

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Con tanta cosa que pasó entre el sabado y hoy (Discourse), recién ahora puedo darle a mi peluda el espacio que se merece. Porque que ya no esté acá no significa que haya desparecido, hasta parece que está más presente que antes. Pero aunque no me gustó que se haya ido de esa forma (infección uterina), sé que ya no daba para más y que está mucho mejor de lo hubiera estado acá. Por lo menos ahora descansa. Voy a tardar en acerme a la idea, más cuando salga al patio y ya no haya nadie moviendome la cola y anunciando la llegada de gente.