A mis madres y hermanas | 8M en Chile
Foto recuperada de The Clinic | Agencia UNO El domingo 8 de marzo fue un día bastante intenso acá a Chile. Lo hubiera sido sin estallido social y con mayor razón lo fue después de él. Y es que es tan fácil sentirse cansada y simplemente bajar los brazos ante tanta injusticia, tanta pasada a llevar sistemática una tras otra. Duele. Tal vez no siempre se vocalice, ya sea porque no se sabe cómo o simplemente porque las fuerzas no dan, pero aun así duele. Tal vez justo tocó que no me pasó a mí sino a otra, pero duele. Digan lo que digan algunos, desde la ignorancia y falta de empatía, duele, y mucho. Sería tan fácil no moverse con tanto dolor... pero no es lo que pasó. Hubo movimiento. Mucho movimiento y definitivamente bastante más del que las matemáticas de nuestra policía se atreve a reconocer. Seré sincera: mi seguimiento de la marcha fue principalmente a través de redes sociales (televisión no, porque ya se sabe). Soy mala corredora y propensa a respirar mal; evito met...